Y con ustedes, doña pendeja
Semanas antes de regresar de nuevo al campus (como dirían nuestros vecinos, los gringos), me hice muchas ilusiones y me llené de expectativas y ya desde ahí, podemos concluir que todo mal.
Pensé en cómo sería volver a estar con mis amigas, cómo sería volver a enamorarme de 10 manes por minuto, poder disfrutar y aprender algo deveritas, deveritas en las clases, perooo como sabemos tú y yo, mis planes son unos y los del universo que parece siempre confabular en mi contra, son otros.
Según Aristóteles, nosotros los humanos somos seres sociales por naturaleza y quien diga lo contrario, es un mentirosooo, porque hablándolo claro, a nadie le gusta la soledad y por más que en ocasiones necesitemos o queramos sanar nosotros solitos, es verdad que en algunos momentos, la compañía hace la diferencia.
El caso es que todos tenemos nuestra red de apoyo, esas personas que se convierten en ese lugar seguro en medio de tanto caos. En mi caso, mi red de apoyo en su mayoría esta conformada por mis amigos, personas que por cosas de la vida me aceptaron con un sinfín de rarezas y defectos, y me dejaron habitar en ellos. Siempre he pensado que cuando el peso del mundo me gana, en ellos puedo refugiarme mientras logro descansar de mis pesares, pero ¿Qué pasa cuando de tus personas más seguras en el mundo se convierten en desconocidos?
Dolor, decepción y en algunos casos, impotencia. Al menos, así me pasó a mi.
El desconcierto es tan grande cuando te cae el 20 de que ya no puedes hablar de ciertas cosas con tus amigas porque sabes que una de ellas te empezará a juzgar, por algo que posiblemente para ella sea una bobada pero para ti sea un universo entero de dolor; o cuando notas como se esta alejando y por más que tratas de conectar y no perder esa confidencialidad que tenían, la otra persona se burla en tu cara; o la más común, cuando de la nada te llega la info de que están hablando mal de ti cuando hace pocas horas te abrazaban.
La verdad, estoy comenzando el mes con un dolor en mi corazón increíble, porque ni rastros de mis planes o expectativas de hace cuatro semanas. La universidad se volvió un martirio, algunas responsabilidades me llegaron casi que sin previo aviso y ciertas amistades que se sentían tan sencillas como respirar se convirtieron en un dolor de cabeza o una fisura en el corazón.
Y para que todo esto tenga sentido, deben entender que soy una persona que prioriza mucho sus amistades, y aunque me hable con medio mundo, no quiere decir que a todos les cuente mis cosas más intimas, solo un grupo selecto y quizá no tan pequeño, tiene ese pase VIP. Y a lo que quiero llegar con ese mini contexto mio, es que sin importar la rabia que me genere algunas situaciones, lo que me invade cuando todo ese enojo pasa, es una desorientación ni del putas, porque más allá de lo infantil o desinteresadas que puedan parecer, no dejan de ser esas personas que hace unas semanas pensaba que irían a la guerra conmigo a ojo cerrado.
Pensar en la Wesly de meses atrás y en cómo tenia su concepción del mundo se me hace bien utópico, nada ha salido como yo esperaba y siento que estoy levantando una piedra que me dobla el tamaño, para llegar a la cima y volver a repetir el proceso, como Sísifo.
Y a pesar de que hoy suene muy filosófica, me gustaría sonar más confiada. Esa incertidumbre que se genera cuando tu vida se convierte en un cubo de Rubik y cualquier movimiento puede resultar en un desastre, nunca se sintió tan mal.
Así que la conclusión del día de hoy quedará en un veremos, así como estoy yo. ¿Cómo se supone que siga con mi vida como venía haciéndolo, si la experiencia me dice que es un método fallido o al menos no eficiente?
Hasta aquí, tu escritora favorita💗.

OMG🤭
ResponderEliminar👀 JAJAJAJAJA
EliminarÁnimo mi niña, la vida también trae cosas lindas,,,
ResponderEliminarQue así seaaaa☺️
EliminarLa escritura de esta muchacha me deja sin palabras 💜
ResponderEliminarAwww😍😍
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